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domingo, julio 02, 2006

Capítulo 1. Introducción

Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio y no frío o caliente, voy a vomitarte de mi boca. Tú piensas: Soy rico, tengo de todo, nada me falta. Y no te das cuenta de que eres un infeliz, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Apocalipsis 3, 15-17




1.1. Mi camino a la Magia


Crecí con una formación Católico Romana y una gran convicción espiritual, una suerte de fascinación por ese mundo invisible, por eso que está más allá de este mundo terreno. Pero un buen día simplemente me disguste con la Iglesia, en el fondo del corazón no podía concebir la idea de una tercera persona (el Sacerdote) entre yo y Dios. Es menester aclarar, que esta última idea es equivocada; de hecho, el catolicismo predica el lograr una relación personal con Dios.

Deambulé, busque una nueva fe, una nueva religión. En esta búsqueda me topé con el Taoísmo. La idea de una polaridad inherente en todas las cosas y el concepto de no acción fue suficiente para concretar mi alejamiento de la Iglesia.  Esta forma de ver el mundo, de sostener el concepto de no hacer nada pero que nada quede sin hacer, de no hacer nada inducido por el deseo o el instinto animal, de comprender que el sabio se guarda de actuar para que la ley natural opere sobre las cosas y lograr resultados mas fácilmente, de aprender a ver lo positivo y negativo en cada grano de arena me marcaría, aunque tardaría en descubrirlo, notaria y profundamente.

Tiempo después un conocido me comentaría acerca de cierto jarabe para la tos que producía viajes astrales. No compré dicho jarabe sino que me postulé que habría una forma natural de realizar estos viajes astrales de los que nada sabía. A partir de este punto implanté en mi corazón la bandera del ocultismo.

La necesidad de aprender, de conocer, de experimentar (y también, aunque mucho me pesa confesarlo, un absurdo y secreto anhelo de poder) dirigió mi atención a diversos tipos de esoterismo, ocultismo y misticismo. Sistemas orientales y occidentales, la Gnosis, la Cábala, el Hermetismo, la Magick de Crowley, el Yoga en varios de sus tipos.

También transité los confusos senderos del New Age o Nueva Era; doctrinas que me desagradan bastante hoy en día debido a sus inconexas teorías que se mezclan y todo lo confunden y a su prédica que induce menos a un verdadero trabajo espiritual que a la pasividad. Yo me opongo a la Nueva Era porque en su prédica solo veo confusión; rechazo sus doctrinas y a sus dioses que parecen delirar; rechazo sus mediocres mensajes de amor y rechazo sus escritos “canalizados” que a simple vista están muy bien mentados.

Cuando comencé a crecer en el sendero de la Magia, concilié diversas teorías y formé una propia; nada de malo veo en el sincretismo siempre y cuando el sistema obtenido sea coherente y lógico. Pero una cosa es conciliar sistemas, creencias, y religiones diversas, y otra muy distinta es hacer una ensalada de sistemas con creencias hartamente incompatibles y contradictorias. Tampoco veo nada de malo en los sistemas y religiones tradicionales; creo que lo importante es que la fe que se sostenga esté correctamente estructurada, puesto que un trabajo espiritual verdadero compensará cualquier falencia del sistema.

Mantuve mi ocultismo en secreto por bastante tiempo, y el no poder compartir lo que me sucedía con nadie se convirtió en una gran carga. Más el deseo de mostrarles a otros lo que estaba viviendo me llevo a revelar este secreto tan íntimo (lo cual fue una suerte de error). Algunos se fascinaron momentáneamente y la tibieza de sus corazones los llevó a abandonar las prácticas rápidamente. Otros, en cambio, prefirieron la indiferencia, no creyeron. Pero todos alimentaron un miedo secreto en su corazón como lo demostraría cierta noche (por demás interesante) en la que mover una pata de cordero frente a los rostros de estos tibios de corazón prometiendo disfunciones sexuales puso muy nervioso a todo el mundo.



1.2. El sendero del Mago


El sendero del Mago trata sobre el encuentro con la realidad última, con el Absoluto, con Dios. Es por tanto la búsqueda de la verdadera sabiduría y la búsqueda del conocimiento de los mecánicos del universo y del espíritu y el orden de las cosas y los seres; mas esta búsqueda debe ser realizada seriamente y con un rigor prácticamente científico.

Quien nunca ha sostenido verdaderamente una religión o una fe, de seguro abandonará rápidamente el camino de la magia. Quien es realmente un estudiante de los misterios nunca dejará de serlo, mas estará llamado a comprometerse, a transformarse, a revolucionarse, a crecer y también a equivocarse; con el correr del tiempo, lo que antes era confuso y nebuloso será claro, el universo comenzará a mostrarse en todo su esplendor y seguramente el Mago habrá conseguido una visión trascendental y superior de la existencia y la vida.

En este libro no se explicitarán fórmulas ni rituales, pues creo conveniente que cada quien forme su propio criterio y fabrique sus propias herramientas. Y en este sentido, es sensato confesar que nada hay de verdadero o cierto en este libro cuyo único objetivo es ayudar, a cada alma que lo lea, a emprender su particular camino a la Magia.

3 comentarios:

Gueomeles dijo...

Si quieres saber de los Sabios del ayer ,si quieresSaber que paso en la guerra de los magos y si quieres saber donde estan los grandes inmortales sovrevivientes contatacta estecorreo Anub_123@hotmail.com
P.D Soy un hombre q ue vivio ace mucho pero te sorprenderas de mi edad

Gueomeles dijo...

a y otra cosa tu trabajo es excepcional honrras a todos lo s q kalleron en esa guerra de la q hable anteriomente

Anónimo dijo...

Increiblemente me acabo de topar con este artículo, que debería ser altamente secreto.. Soy un amateur de la realidad de este mundo, el cual ha experimentado un poco de lo aquí mentado, y me quedo impresionado aún más.. Siento un deseo impotente de conocimiento, puesto que no me veo del todo capaz dada la realidad de la sociedad actual, a lograr dicho propósito.

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